Fuente: Kvladimirv, AdobeStock¿No sabes qué hacer con las grosellas? ¡No te preocupes, congelarlas es muy fácil! Solo necesitas tener en cuenta algunos detalles, y tu fruta favorita te deleitará con su sabor durante todo el invierno. ¡Compartimos 5 recetas fáciles y rápidas!
1. Grosellas enteras congeladas
Fuente: AdobeStockUn método clásico para congelar grosellas, ideal para compotas y bebidas.
Necesitarás: 500 g de grosellas.
Preparación: Selecciona las grosellas, lávalas, sécalas y quítales los tallos. Extiende las bayas en una sola capa sobre una bandeja y congélalas durante 1-2 horas. Luego, transfiere las grosellas congeladas a una bolsa con cierre hermético o un recipiente de plástico y guárdalas de nuevo en el congelador.
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2. Puré de grosellas congelado para el invierno
Fuente: AdobeStockFunciona tanto con grosellas rojas o rosadas, como con una mezcla de ambas.
Necesitarás: 500 g de grosellas, azúcar.
Preparación: Selecciona y lava las grosellas, quítales los tallos y tritúralas con una batidora hasta obtener una consistencia homogénea. Añade azúcar al gusto, deja reposar la preparación durante 1 hora y luego mezcla de nuevo. Vierte el puré resultante en un recipiente o moldes para hielo y congélalo. Si congelas el puré en moldes para hielo, luego puedes transferir los cubos a bolsas con cierre hermético.
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3. Grosellas congeladas en bolsas con cierre hermético para el invierno
Fuente: AdobeStockLa ventaja de las bolsas con cierre hermético es que ocupan muy poco espacio en el congelador.
Necesitarás: 500 g de grosellas.
Preparación: Lava y selecciona las grosellas, déjalas secar y distribúyelas en una capa uniforme dentro de las bolsas con cierre hermético. Con cuidado, extrae el aire o usa una pajita para bebidas. Cierra las bolsas y apila las preparaciones en una superficie plana dentro del congelador.
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4. Grosellas congeladas en almíbar para el invierno
Fuente: AdobeStockAquí se pueden usar tranquilamente incluso grosellas ligeramente magulladas o demasiado maduras.
Necesitarás: 500 g de grosellas, 500 ml de agua, 250 g de azúcar.
Preparación: Prepara un almíbar espeso y homogéneo con el agua y el azúcar, y déjalo enfriar. Lava y selecciona las grosellas, quítales los tallos y colócalas en recipientes de plástico. Vierte el almíbar de azúcar previamente preparado sobre las grosellas, cierra los recipientes y guárdalos en el congelador.
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5. Grosellas congeladas con naranja para el invierno
Fuente: AdobeStockSe obtiene un postre listo para comer, que se puede disfrutar directamente con una cuchara.
Necesitarás: 500 g de grosellas, 2 naranjas, 300 g de azúcar.
Preparación: Lava y selecciona las grosellas, quítales los tallos. Pela los gajos de naranja, retirando las membranas, y coloca todos los ingredientes en una batidora. Bate la mezcla hasta obtener una consistencia homogénea, deja reposar durante 30 minutos y luego mezcla bien. Vierte en un recipiente o moldes individuales y guarda en el congelador.