Fuente: Photosiber, AdobeStockLas aromáticas y deliciosas grosellas son uno de los principales símbolos del verano, y además soportan bien la congelación, por lo que se pueden preparar para el invierno. Si se hace correctamente, la baya no se convertirá en gelatina o papilla. ¡Te contamos 8 de las mejores recetas!
1. Grosellas enteras congeladas
Fuente: AdobeStockCualquier tipo de grosella es adecuada para este método estándar de congelación de bayas enteras.
Necesitarás: 500 g de grosellas rojas, negras o blancas.
Preparación: Selecciona, lava y seca las grosellas, quitando los tallos. Extiende las bayas en una sola capa sobre una bandeja y congélalas. Una vez que las grosellas estén semicongeladas, transfiérelas a una bolsa con cierre hermético o a un recipiente de plástico.
2. Grosellas congeladas con tallos para el invierno
Fuente: AdobeStockSi vas a usar estas bayas para compotas, ni siquiera necesitas quitar los tallos.
Necesitarás: 500 g de grosellas rojas o blancas.
Preparación: Selecciona, lava y seca las grosellas, retirando las bayas en mal estado. Extiéndelas en una sola capa sobre una bandeja o tabla, congélalas durante 1 hora y luego transfiérelas a una bolsa con cierre hermético o a un recipiente.
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3. Grosellas negras congeladas en bolsas con cierre hermético para el invierno
Fuente: AdobeStockEstas preparaciones se apilan una encima de la otra, lo cual es muy conveniente.
Necesitarás: 500 g de grosellas negras.
Preparación: Lava y seca las grosellas negras, distribúyelas en bolsas con cierre hermético colocadas sobre una tabla de cortar. Las preparaciones deben ser lo más planas posible. Expulsa el aire con cuidado o aspíralo con una pajita para bebidas. Cierra las bolsas y guárdalas en el congelador.
4. Puré de grosellas negras congelado con naranja
Fuente: AdobeStock¡No solo delicioso, sino también increíblemente saludable!
Necesitarás: 600 g de grosellas negras, 2 naranjas, 200 g de azúcar.
Preparación: Lava y selecciona las grosellas negras, y pela los gajos de naranja. Tritura todo con una batidora hasta obtener una mezcla homogénea, añade el azúcar y mezcla. Deja reposar la preparación durante 20 minutos a temperatura ambiente, luego vuelve a mezclar y vierte en moldes para hielo o recipientes de plástico. Guarda en el congelador.
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5. Grosellas trituradas congeladas con azúcar para el invierno
Fuente: AdobeStockAjusta la cantidad de azúcar a tu gusto, o incluso puedes reemplazarlo por miel.
Necesitarás: 500 g de grosellas rojas o negras, azúcar.
Preparación: Selecciona y lava las grosellas, quitando los tallos. Con una batidora o picadora de carne, tritura las bayas hasta obtener un puré, añade azúcar al gusto y mezcla bien hasta que se disuelva. Vierte la preparación en moldes y congélala. Si congelas las grosellas en moldes para hielo, más tarde puedes transferir los cubos resultantes a una bolsa con cierre hermético y guardarlos allí.
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6. Grosellas congeladas con azúcar para el invierno
Fuente: AdobeStockOtra receta interesante, perfecta para rellenos de repostería.
Necesitarás: 500 g de grosellas blancas, negras o rojas, azúcar.
Preparación: Lava y selecciona las grosellas, quitando los tallos. Coloca las bayas en un recipiente, espolvoreando azúcar entre las capas. Agita suavemente y deja reposar durante 1-2 horas para que las grosellas suelten su jugo. Luego, agita suavemente de nuevo, transfiere a otros recipientes si es necesario y congela la preparación.
7. Grosellas machacadas congeladas
Fuente: AdobeStockLa salvación para las grosellas magulladas, con o sin azúcar, como prefieras.
Necesitarás: 500 g de grosellas negras, blancas o rojas.
Preparación: Lava y selecciona cuidadosamente las grosellas, retirando los tallos y rabos. Con un machacador, aplasta ligeramente las bayas para conservar su textura. Añade azúcar si lo deseas, distribuye la preparación en moldes o recipientes y congélala.
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8. Puré de grosellas sin semillas congelado para el invierno
Fuente: AdobeStockUna excelente receta si necesitas una textura suave y homogénea.
Necesitarás: 1 kg de grosellas rojas o negras.
Preparación: Lava y selecciona las grosellas, retirando los tallos y rabos. Con una batidora o picadora de carne, tritura las bayas y luego pasa la preparación resultante por un tamiz. En este punto, puedes añadir azúcar o miel si lo deseas. Vierte el puré en moldes y congélalo.